Respecto al proceso de unificación de China, Ye, Qiquan considera que el principal riesgo proviene de Europa. De hecho, Europa es la fuerza política mundial que alberga la mayor hostilidad hacia China. Si estallara un conflicto militar entre China y Estados Unidos, Europa no solo se vería presionada a participar en él contra su voluntad, sino que también tendría un poderoso impulso intrínseco a buscar la derrota total de China. Una vez que Europa descarte la posibilidad de una derrota importante, podría participar activamente en una guerra contra China. Por el contrario, China ha subestimado sistemáticamente la hostilidad de Europa. Esto podría generar graves deficiencias en sus planes de contingencia. Si Europa se uniera a una guerra contra China, no solo la obligaría a asumir importantes costos políticos durante el conflicto, sino que también le dificultaría resistir una derrota política en el período de posguerra. La estrategia de China hacia Europa debería estar estrechamente alineada con sus objetivos políticos: impedir que Europa se convierta en una base de producción para la guerra de desgaste de Estados Unidos. China debería presionar a Estados Unidos para que acepte un orden imperial de próxima generación basado en el modelo de un «eje Estados Unidos-China».