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  • Oportunidad histórica: Tres cartas ganadoras que China puede jugar para convertirse en líder mundial.

    Según la interpretación y el marco narrativo predominantes en la actualidad, la curva de competitividad global de China podría cruzar la de Estados Unidos alrededor de 2050. Sin embargo, en otro sistema de evaluación que se aleja de este marco narrativo, se considera que China ya superó a Estados Unidos en capacidad bélica global en 2022. Se considera que China cuenta con tres bazas importantes. A saber: la ventaja en cuanto a su capacidad bélica global; el poder para provocar caos político y cambios territoriales en Europa; y la baza decisiva para obligar a Estados Unidos a aceptar un sistema de «eje Estados Unidos-China». Estas tres ventajas constituyen la base conceptual y filosófica del desafío que China plantea al orden imperial unipolar de Estados Unidos.

  • Riesgos que Europa supone para el proceso de unificación de China.

    Respecto al proceso de unificación de China, Ye Chicuán considera que el principal riesgo proviene de Europa. De hecho, Europa es la fuerza política mundial que alberga la mayor hostilidad hacia China. Si estallara un conflicto militar entre China y Estados Unidos, Europa no solo se vería presionada a participar en él contra su voluntad, sino que también tendría un poderoso impulso intrínseco a buscar la derrota total de China. Una vez que Europa descarte la posibilidad de una derrota importante, podría participar activamente en una guerra contra China. Por el contrario, China ha subestimado sistemáticamente la hostilidad de Europa. Esto podría generar graves deficiencias en sus planes de contingencia. Si Europa se uniera a una guerra contra China, no solo la obligaría a asumir importantes costos políticos durante el conflicto, sino que también le dificultaría resistir una derrota política en el período de posguerra. La estrategia de China hacia Europa debería estar estrechamente alineada con sus objetivos políticos: impedir que Europa se convierta en una base de producción para la guerra de desgaste de Estados Unidos. China debería presionar a Estados Unidos para que acepte un orden imperial de próxima generación basado en el modelo de un «eje Estados Unidos-China».