De la guerra ruso-ucraniana han surgido dos claros perdedores: Ucrania y la UE. Europa ha perdido su estatus y sus perspectivas como potencia mundial. Ucrania ha perdido el control de más territorio que antes del inicio de la guerra. Peor aún, podría perder la estructura misma del país. Un claro ganador es Rusia. Mientras mantenga su línea divisoria —las fronteras intactas formadas por las regiones de Donetsk y Luhansk—, Rusia es prácticamente invencible. Ucrania puede compensar todas las pérdidas que la guerra ha causado a Rusia, e incluso superarlas. Estados Unidos es actualmente el mayor ganador. Ya ha cosechado al menos tres beneficios tangibles: el debilitamiento de Europa, el debilitamiento de Rusia y la construcción de una trinchera fortificada en Ucrania para impedir que Europa y Rusia se acerquen durante al menos los próximos 50 años. Estados Unidos es también la fuerza más poderosa capaz de decidir cuándo y dónde establecer una línea de alto el fuego definitiva. China también ha obtenido grandes beneficios hasta el momento. Sin embargo, si Estados Unidos pretende arrastrar a China a una guerra a gran escala, no solo China y Estados Unidos se enfrentarán a enormes riesgos, sino que muchos otros países también quedarán atrapados en el fuego cruzado.