La competencia por el nicho ecológico y la esencia del orden imperial

La competencia por el nicho ecológico y la esencia del orden imperial

La esencia de un imperio radica en su capacidad para dirigir el orden político dentro del ámbito de su influencia (ya sea a nivel regional o incluso global).

Según el método de observación de la filosofía metapolítica (MetaPolitica), la humanidad es la fuerza que dirige el orden de funcionamiento de todo el ecosistema terrestre. El imperio es la fuerza que dirige el orden de funcionamiento dentro de la propia especie humana.

En el ecosistema terrestre nunca existirán nichos ecológicos iguales, sin diferencias de potencial. La humanidad nunca podrá establecer una estructura social completamente plana y sin diferencias jerárquicas.

Una especie que pierda sus diferencias jerárquicas internas renuncia a su lugar en la secuencia competitiva del ecosistema terrestre. El resultado es la pérdida del derecho a elegir su nicho ecológico dentro del ecosistema terrestre.

La humanidad ha tenido que atravesar una cruel competencia histórica para conquistar la posición ecológica ventajosa que ocupa hoy en día en el ecosistema terrestre. Optar por la autodegradación o renunciar a la competencia supone que la humanidad en su conjunto abandone su posición ventajosa en el ecosistema terrestre, lo que conducirá inevitablemente al fracaso global de la humanidad.

La supervivencia y el desarrollo de la humanidad dependen de la competencia; el poder imperial es el eje que guía el orden político mundial. El orden siempre será necesario, y el imperio también lo será siempre

La esencia de la competencia por el nicho ecológico y el orden imperial

La competitividad global de los Estados

La vía de la riqueza vegetal

La vía de la riqueza animal

El orden y el imperio siempre serán necesarios